Como sabes, estas construcciones reflexivas en las que intervienen los pronombres átonos son muy frecuentes en español.

a) Existen verbos que se conjugan como pronominales (quejarse, arrepentirse, indignarse...), es decir, no existen sin el pronombre y, generalmente, aparecen recogidos así en los diccionarios. No obstante, el significado de esos verbos no es necesariamente reflexivo.

b) En otros casos, en cambio, los pronombres no forman parte de los verbos (mojar / mojarse, poner / ponerse, preparar / prepararse, mirar / mirarse...). El significado reflexivo lo aporta el pronombre.

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c) Entre estos últimos verbos, existen algunos que se conjugan preferentemente con el pronombre (sentarse, despertarse...), aunque existen también sin esa combinación.

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Determinadas acciones muestran de forma evidente su significado reflexivo y por esa razón no se combinan con el pronombre con función reflexiva:

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Me abro los ojos. / Te cierras la boca.

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Abro los ojos. / Cierras la boca.

Sin embargo, en algunos casos, para subrayar que esa acción es involuntaria, podemos incluir dos pronombres:

Tengo mucho sueño; se me cierran los ojos.
Una mala postura:
se me ha dormido el pie.

En estos casos, referidos a las partes del cuerpo, el significado reflexivo del verbo o bien la aparición del pronombre subrayan la idea de la “posesión”, y por ello, como sabes, no solemos usar los posesivos con estas construcciones:

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Tengo mucho sueño; se me cierran mis ojos.

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