Llamamos coordinación adversativa a otro tipo de relación entre informaciones. Son las que establecen una serie de conjunciones (o agrupaciones de palabras que funcionan como conjunciones: las locuciones conjuntivas). Y con ellas es posible contrastar, matizar, limitar, restringir, oponer... una información con respecto a otra. La conjunción más frecuente es, como sabes, pero.

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En la lengua oral, es posible enunciar la conjunción pero sin otra información posterior: la persona que escucha sabe ya que se está presentando una objeción, un problema. Comprueba eso en el texto que hay abajo, un fragmento de los diálogos de la película argentina El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009), basada en la novela del escritor Ernesto Sacheri, también argentino.

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Como es lógico, la conjunción pero no contrasta, opone o rechaza palabras aisladas o grupos de palabras (no decimos, por ejemplo, No quiero bocadillo de atún, pero de queso), sino ideas, enunciados con un verbo.

“Hemos hecho cosas mal, pero también las hemos corregido”. Levante, España

No existe cura para el Alzhéimer,
pero un tratamiento adecuado mejora la calidad de vida. La Información, España

En los ejemplos anteriores puedes observar que la primera información (aceptación de algo negativo: hemos hecho cosas mal) se opone otra que anula los efectos de la primera: las cosas mal ya no existen porque están corregidas: la conjunción pero presenta una oposición fuerte, que neutraliza, “anula”, rechaza, la información anterior.

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En el segundo ejemplo, a una idea también firme (y negativa): no existe curación para esa enfermedad, se apunta otra (esta, positiva): la mejora de la calidad de vida. Esta nueva información limita, pero no anula ni rechaza el significado de la anterior, porque la enfermedad sigue siendo incurable. En los dos casos, la información que interpretamos es positiva (en mayor o en menor medida), aunque los primeros enunciados eran, en los dos casos, negativos.

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La interpretación (es decir, el conjunto) de la coordinación adversativa depende, pues, de cómo actúa el enunciado adversativo sobre la afirmación. Debes tener esto en cuenta para poder usar e interpretar estos enunciados, sobre todo porque en muchos casos esa relación se entiende solo con otros datos que a menudo no están presentes y no son universales. Observa los ejemplos:

Estuvimos cenando en un restaurante indio, pero no picaba...

Las carnitas tienen muy buena pinta y huelen bien, es verdad,
pero yo no puedo con ellas, me dan asco...

El barrio [donde hemos abierto nuestra galería de arte] es muy tranquilo [...],
pero alejado de la zona más comercial. Cinco Días, España

En el ejemplo del restaurante, la segunda afirmación contrarresta, matiza, la primera, pero para interpretar correctamente el conjunto es necesario conocer que la comida india es generalmente muy picante (una información que no está expresada), solo así podemos entender el valor que aporta pero al conjunto.

La oposición que propone
pero en el segundo ejemplo puede basarse en el hecho de que las carnitas mexicanas están preparadas con carne de cerdo y a la persona que habla no le gusta la carne de cerdo o, por ejemplo, que sabe que las carnitas se preparan con partes del animal que a muchas personas les producen asco (pulmón, estómago, testículos, intestinos, oreja...).

En el tercer ejemplo, la oposición que introduce la conjunción
pero se funda en el hecho de que la realidad esperada es que una galería de arte se sitúe en una zona comercial, pues de otro modo parece complicado que los clientes se desplacen a una zona alejada.

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Revisa los ejemplos de esta unidad en los que aparece pero. Puedes llegar a algunas conclusiones: que esta conjunción puede proponer contrastes totales, excluyentes, y también contrastes parciales, limitaciones al significado de la información previa. Asimismo puedes deducir que no tiene movilidad, pues siempre aparece después de la primera información y que relaciona ideas (informaciones con verbo), pero no es frecuente que relacione párrafos.


EJERCICIO DOS

Combina las informaciones de la primera columna con las más coherentes de la segunda... Señala R en qué casos podrías suprimir la conjunción pero sin modificar el sentido de la frase. Consulta las soluciones para saber qué relaciones se establecen entre las informaciones.

Perdone,

a) pero disfrazado, ¿eh?

Tienes que venir,

b) pero de lejos.

¿A Jorge? Sí, lo vi,

c) pero tengo prisa.

Quiero pagar,

d) pero con edulcorante.

Un café con leche,

e) pero con tarjeta.

PARA APRENDER MÁS...

En todos los ejemplos, la conjunción pero se puede suprimir... Relacionar estas informaciones es muy, muy fácil. El objetivo no es realmente ese, sino el de entender el valor que puede aportar pero. Lee los comentarios de cada uno de los ejercicios...

Perdone, c) pero tengo prisa.
Como en los siguientes ejemplos, puedes omitir la conjunción... La información que se intuye es Perdone, no puedo hablar ahora con usted porque tengo prisa.

Tienes que venir, a)
pero disfrazado, ¿eh?
A la fiesta tienes que venir disfrazado
es un enunciado claro y suficiente. El hablante, sin embargo, se anticipa a la posible reacción de su interlocutor (que quizá no quiere disfrazarse) o desea insistir en el hecho de que es una fiesta de disfraces, que sin disfraz no será admitido...

¿A Jorge? Sí, lo vi, b)
pero de lejos.
De nuevo, Lo vi de lejos transmite una información correcta sobre la acción y sus circunstancias. La interpretación del enunciado con pero aporta la idea de que lo vi, pero no pude hablar con él porque estaba lejos.

Quiero pagar, e)
pero con tarjeta.
Tanto esta frase como la siguiente (ambas comprensibles sin la conjunción) se formulan previendo que la “normalidad” es pagar en efectivo y que el café con leche se sirve con azúcar: señalan una limitación a la situación esperable.

Un café con leche, d)
pero con edulcorante.

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En la lengua oral usamos muy frecuentemente la conjunción pero para participar en una conversación y mostrar cierta expresividad: sorpresa (Pero, si es mi número el que ha salido en la lotería), indignación (Pero ¿tú qué te has creído?, ¿crees que soy tonto?), etc. También usamos esta conjunción, acompañada de que, para intensificar adjetivos y adverbios:

Es caro, pero que muy caro... Ni te lo imaginas...
Uy, eso está lejos,
pero que muy lejos.

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