Durante toda la unidad nos hemos referido a los conceptos de identidad y de carácter circunstancial de los verbos ser y estar, respectivamente. Y lo hemos hecho con la perspectiva del presente de indicativo. Sin embargo, el uso de estos verbos en otros tiempos verbales requiere algunas reflexiones, que presentamos a continuación.

Así, por ejemplo, algunos enunciados que consideramos como una identidad compartida por ser verdades universales solo se pueden expresar en presente, porque no se vinculan con un tiempo concreto

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La naranja fue de color naranja.

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La naranja será de color naranja.

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La Tierra fue redonda.

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La Tierra será redonda.

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El mango ha sido una fruta tropical.

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El mango será una fruta tropical.

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La aparición de tiempos de pasado con enunciados con el verbo ser supone un cambio de perspectiva y también, en muchos casos, una información adicional: que se ha perdido esa identidad o también que el sustantivo que recibe esa información ya no existe.

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Antoine era / fue francés.
Los dinosaurios
eran / fueron / han sido los animales más grandes de la historia.
Santiago
era / fue / ha sido abogado.
Los disquetes
eran / fueron un sistema de almacenamiento informático.

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El ascensor era / fue / ha sido una máquina eléctrica

Es decir, la información que nos proporcionan los tiempos de pasado es que Antoine falleció, que los dinosaurios se extinguieron y que Santiago ya no ejerce de abogado (porque tiene otro trabajo o porque también falleció); podemos asimismo referirnos a la identidad de los disquetes en pasado, pero no a la identidad de un ascensor en pasado. Como es natural, es la lógica de la realidad la que impone la elección.

No obstante, si (cuando lo permite esa lógica) deseamos preservar la identidad aludida en el pasado, debemos añadir más información (información temporal):

Carlos fue / era gordo.
el hombre ha fallecido o ha adelgazado

Carlos
fue gordo / era hasta que empezó la dieta.
el hombre ha adelgazado (y, aunque es posible,
no pensamos que ha fallecido)

Carlos
fue gordo toda su vida.
el hombre falleció y no adelgazó

Carlos
estuvo gordo toda su vida.
el hombre falleció y no adelgazó

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Observa el último ejemplo: el hablante emplea el verbo estar a pesar de que la obesidad formó parte de la identidad de esa persona, porque es consciente de que esa identidad se ha perdido al desaparecer la persona. En el ejemplo previo (Carlos fue gordo toda su vida), el hablante preserva esa idea como identidad: una misma realidad se presenta de forma diferente, según la intención de la persona que la explica.

Cuando no existe una identidad formada, el repertorio de los tiempos verbales puede variar. Imagina una conversación como esta:

- Mire, señora, estos son los papeles que necesita, y aquí tiene mi teléfono personal por si necesita ayuda.
- Es usted muy amable. Gracias.

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- Está usted muy amable.

El hablante ha formado una identidad a partir del intercambio, en ese primer contacto. Más adelante esa persona puede preservar esa identidad, como en el primer ejemplo, o no mantenerla, porque fue una identidad creada a partir de un simple intercambio.

Sin embargo, observa que si presenta aquel intercambio con el pretérito imperfecto
(estaba muy amable), el hablante no llegó a crear una identidad; consideró la amabilidad como una circunstancia.

El empleado fue / era muy amable, me ayudó mucho con los papeles.
El empleado
estuvo muy amable, me ayudó mucho con los papeles.

El empleado
estaba muy amable. Yo creo que quería una cita conmigo.


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Recuerda que en el apartado 22.1.1. de esta unidad hemos apuntado que empleamos el verbo ser para expresar la existencia, sin otros complementos (¿Quién es? / Es el cartero). Cuando expresamos eso mismo en pasado, utilizamos el pretérito imperfecto, no el pretérito perfecto simple:

- ¿Quién era?
- El cartero, que traía un paquete para el vecino, pero está de vacaciones.

Cuando usamos tiempos que indican acción acabada, no expresamos la existencia, sino que pretendemos determinar el responsable de una acción y debemos ofrecer un contexto mayor.

El cristal está roto, ¿quién ha sido / fue?


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Las expresiones con los verbos ser y estar son muy numerosas en español, aunque su uso y su significado varían en las distintas zonas geográficas.

Las expresiones con el verbo
ser aportan un valor metafórico a la identificación: ser un manitas: hábil para arreglar cosas; ser un manazas: torpe; ser un hueso: una persona a la que no es posible convencer o algo –generalmente una asignatura– muy difícil; ser un negado: no disponer de un conocimiento concreto; ser un cero a la izquierda: ser ignorado por los demás; ser cojonudo: algo / alguien que consideramos excelente; ser un bocazas: que habla demasiado o cuando no debe; ser un lince: inteligente; ser una tumba: capaz de no revelar un secreto...

El objetivo metafórico es el mismo en los casos en que aparece el verbo
estar: estar hecho polvo: muy cansado / deprimido; estar colado/a (por alguien): enamorado; estar pez: no saber de una materia; estar cañón: guapo/a; estar frita (una persona): cansada / harta; estar mosca: sospechar de algo o de alguien... Además, con el verbo estar las posibilidades de combinación son mayores (con preposiciones, comparaciones, etc.): estar de buenas, estar de mala leche, estar como pez en el agua, estar a las duras y a las maduras, estar al loro...

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Un buen diccionario te informará del significado y usos de estas y muchas otras combinaciones.

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