Llamamos coordinación copulativa al tipo de relación que establece la conjunción y (y sus variantes: las conjunciones e y ni): la de asociar informaciones de categorías similares: palabras del mismo tipo, grupos de palabras u oraciones (además deben mantener una relación de significado lógico):

Aquí tienes, sal y pimienta.
Los jugadores del equipo local
y los del equipo visitante se saludaron antes del partido.
La música es de origen popular
y la letra la compuso un poeta de principios del siglo XX.

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LA CONJUNCIÓN Y

En general, cuando asociamos más de dos informaciones, solo utilizamos la conjunción y entre los dos últimos segmentos; para los restantes usamos preferentemente comas. Sin embargo, podemos conseguir un efecto de énfasis, muy expresivo pero no frecuente, si repetimos la conjunción:

Había de todo para comer: gambas y langostinos y ostras y un montón de cosas carísimas.
Es el novio perfecto: ¡es guapo
y es cariñoso y sabe cocinar y habla español!

Igualmente podemos subrayar ese efecto de énfasis con la inclusión / repetición de algunos adverbios, como también o además, pospuestos a la conjunción y (que en otras situaciones usamos para mostrar coincidencia con lo que acaba de decir el interlocutor: Yo quiero un café con leche / Y yo también):

[Con este plan municipal] Los parajes del [pinar de] Rodeno se podrán disfrutar en bici y también a pie. Diario de Teruel, España

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Las posibilidades de intensificación son variadas: además, también, asimismo, igualmente, incluso... Sin embargo, cuando usamos encima (generalmente en la lengua hablada) casi siempre aportamos un valor negativo, de disconformidad o rechazo.

"Me roban y encima pago 500 euros". A Javier Santos le robaron el coche el 8 de abril [...] El 5 de junio le autorizan a recogerlo y le reclaman los costes del depósito. Europa Sur, España

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Si, en cambio, queremos expresar que la relación entre las informaciones podría ser más extensa de dos segmentos, omitimos la conjunción y, al mismo tiempo que al final del enunciado escribimos unos puntos suspensivos:

Es una ciudad magnífica: museos, cafés, restaurantes, parques >< Vale la pena visitarla.

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El final de una serie de enunciados coordinados con la conjunción y acaba con un descenso de la entonación desde la última sílaba fuerte. Si, con los puntos suspensivos, indicamos que las informaciones coordinadas podrían continuar, entonces mantenemos el tono al mismo nivel. Lee en voz alta y compara los dos enunciados siguientes:

¡Una porquería de fiesta! Para comer había aperitivos, refrescos y bocadillos.
¡Una maravilla de fiesta! Para comer había aperitivos, refrescos, boca
dillos...


La relación que establece la conjunción y es, en muchos casos, sobre informaciones de significado similar (y por eso el orden se puede cambiar sin que el significado del conjunto cambie especialmente). Sin embargo, es muy frecuente que la conjunción y aporte otros significados a la relación entre las informaciones (en esos casos, como vas a comprobar en los ejemplos siguientes, no se puede cambiar el orden de las informaciones):

- de tiempo, para expresar acciones sucesivas:

Se cortan las papas y se echan en la sartén.

- de causa (- efecto):

Se cayó por la escalera y se rompió un brazo.

- de consecuencia, con un significado muy próximo al anterior, como veremos en otra unidad:

Apostó todo su dinero al número 13. Salió el catorce y se arruinó.

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Es importante, pues, considerar el significado del conjunto para determinar el valor de la conjunción y, porque, en ejemplos como los anteriores, no solo asocia / coordina informaciones sino que, sobre todo, establece una relación de dependencia entre ellas.


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Con frecuencia, en la lengua oral, usamos la conjunción y sin un valor claro de coordinación:

- Alargamos la pronunciación de la conjunción, como una forma de indicar que “autorizamos” a nuestro interlocutor a interrumpirnos, a empezar a hablar: es uno de los indicadores más claros de que cedemos el turno de habla.

- No incluimos el último segmento de la información (lo presentamos fragmentado o con alguna fórmula de cierre de la conversación), pero sí incluimos la conjunción porque pensamos que el interlocutor puede imaginar / reconstruir esa información que no decimos (en ocasiones porque no tiene interés):

No me explicó nada de su novio... Hablamos de la gente, del trabajo, de las vacaciones y eso.

Me dijo que quería vivir su vida, que quería que fuéramos amigos
y ya está.

- con una entonación interrogativa, puede mostrar diversas actitudes del hablante.

- Entonces, apareció Lupita, y me miró...
- ¿Y...? / ¿Y qué pasó?
la persona indica impaciencia, interés, sobre el mensaje de su interlocutor; es uno de los medios que usamos para que la conversación sea fluida (no es realmente una interrupción, sino una muestra de interés)

Ya me has dicho que tienes tres casas, dos coches, un barco... ¿Y?
la conjunción en enunciados como este indica indiferencia: no me interesa esa información, no me causa admiración ni envidia... el hablante responde así a la intención de su interlocutor

-
Oye, esta es una discoteca muy tolerante: ponemos punk, heavy metal, rock progresivo..., pero, ¿tú has dicho Vivaldi y Mozart?
- Sí, me gusta la música clásica, ¿y? / ¿y qué?
la actitud en este caso es desafiante: el hablante va a defender su opinión, aunque sabe que su interlocutor no la comparte en absoluto


VARIANTES DE LA CONJUNCIÓN Y

En determinados contextos sustituimos la conjunción y. Estos cambios están relacionados con las palabras o los enunciados próximos. Los estudiamos a continuación.

a) Cuando la palabra siguiente empieza por i- o hi-, usamos la conjunción e, con los mismos valores que y. Sin embargo, no utilizamos e con un diptongo: hi + vocal: hielo, hierba...; en estos casos seguimos usando y (limonada y hielo).

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A pesar de que en los contextos anteriores normalmente escribimos –y debemos escribir– la conjunción e, eso no suele ser habitual en la pronunciación: la mayoría de personas pronuncian y, y no e.

Habla francés y inglés casi sin acento.

b) Si el enunciado previo es negativo, preferimos coordinar el siguiente con la conjunción ni para indicar que ambos son negativos. Y si se trata de más de dos, repetimos la conjunción ni en todos ellos (a diferencia de lo que suele suceder con la conjunción y, que no solemos repetir):

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No sé nada de él ni me interesa saber qué hace.

No has hecho nada de lo que te pedí:
ni has recogido la ropa, ni has hecho los deberes, ni has sacado el perro...

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No has hecho nada de lo que te pedí: no has recogido la habitación, has hecho los deberes, has sacado el perro...

No obstante, si el segundo enunciado incluye explícitamente otra negación, debemos usar la conjunción y:

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No sé nada de él y no quiero saber nada... Lo odio.

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No lo sé ni no me acuerdo.

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Observa el funcionamiento de la coordinación con los cuantificadores que aportan un valor de negación (nadie, nada, ningún, ninguno/a, nunca, jamás...):

No sé la respuesta y nadie me ha podido ayudar.
No sé la respuesta
ni nadie me ha podido ayudar.

Comprueba que el valor del segundo enunciado (con dos formas de negación) es más enfático que el del primero.

NEGACIÓN
CUANTIFICADORES

Si la segunda información no aparece negada, también debemos usar la conjunción y:

No sé nada de él y estoy muy bien sin saber nada.

Generalmente solemos enfatizar más sobre los enunciados negativos que sobre los afirmativos. Podemos subrayar el carácter negativo con la repetición de la conjunción ni (al inicio del enunciado, sustituyendo a no) y también incluyendo el adverbio tampoco. En algunos casos, además, podemos reforzar esas ideas con ni siquiera:

Ni tomo café ni té. Algunas infusiones relajantes, sí...
Ni tomo café, ni tampoco té, aunque sí algunas infusiones relajantes.
Ni tomo café, ni tampoco té, ni siquiera infusiones relajantes... Es que no me gustan las bebidas calientes.

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Además de las conjunciones copulativas que hemos visto, otra de las formas de añadir información es la de presentar nuevos contenidos, pero “ordenados”. Para ello usamos fórmulas como por una parte [...] por otra / por un lado [...] por otro, y lógicamente combinaciones con numerales: en primer lugar, en segundo lugar [...] por último, y similares, en estos casos para relacionar un número mayor de informaciones.

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