En español podemos señalar un grado alto de una característica mediante diversos procedimientos:

- el adverbio
tan sin la segunda parte de la comparación (como), que hemos explicado en esta misma unidad;

- la repetición del adjetivo;

- el uso de determinados prefijos (
mega-, extra-, híper-, súper-, etc.).

Estos procedimientos son preferentemente usados en la lengua hablada. El más frecuente, cuando hablamos o escribimos, es la anteposición de algunos adverbios, entre ellos el adverbio
muy.

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TERMINACIÓN -ÍSIMO(S) / -ÍSIMA(S)

Además de los procedimientos anteriores, también puedes usar el sufijo –ísimo, con variaciones de género y número. En todos los casos expresamos este carácter superlativo del adjetivo (y de algunos adverbios) sin comparar con otras personas / seres u objetos.

Es una novela tristísima, no te la recomiendo...
Mi oficina está
lejísimos del centro de la ciudad...

La formación de este superlativo puede dar lugar a algunas variaciones cuando el sufijo entra en contacto con –c– y –g– y puede alterar el sonido del adjetivo:

Una paella riquísima, muchas gracias por la invitación.
Puedes ir a pie; está cer
quísima.
Un jarrón de la Dinastía Ping: es anti
quísimo / antigüísimo.

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En otros casos, las variaciones responden a otras razones (en estos casos, te resultará de ayuda un buen diccionario): jovencísimo, amabilísimo...

También es estos casos es muy importante una entonación expresiva, que en general hacemos con un alargamiento de la vocal fuerte –
í–. Practica los ejemplos...

Como en el caso de otros superlativos, no usamos –
ísimo/a con adjetivos que expresan identificación invariable. También ahora, su empleo, muy limitado, produce cambios de significado:

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La españolísima costumbre de buscar culpables a cualquier precio ha llevado a algunos a detectar fallos de coordinación y retrasos. La Opinión de Tenerife, España

[Rosalía] mete éxitos
españolísimos [...] y surfea el playback. El País, España

El disco presenta temas de gran riqueza musical como
Madrina, Alma Libre y La Gozadera, también versiones de la cubanísima Guantanamera. Agencia Cubana de Noticias, Cuba

Los sustantivos no admiten la combinación con –ísimo/a. Las excepciones son muy pocas y tienen un significado complejo (generalísimo, cuñadísimo, etc.), muy relacionado con la realidad sociocultural. Igualmente es una excepción el caso de padrísimo (muy usado en México, aunque con función de adjetivo).

El sufijo –ísimo puede combinarse con la comparación para matizarla, pero en esos casos se mantiene invariable:

En la tienda del aeropuerto estas bebidas son muchísimo más baratas.


OTROS CASOS

a) Como sucede con el adverbio tan, la lengua hablada puede presentar como superlativo la forma más + adjetivo (sin una segunda parte de la comparación o sin una segunda parte realmente comparada, como sucede en el segundo ejemplo). La entonación suele marcar la sílaba fuerte y mostrar sorpresa, emoción o indignación:

He visto al bebé de Patricia: ¡es más mono...!
No la soporto, ¡es
más tonta... que yo sé qué ! Me cae fatal...

Igualmente el sufijo –ísimo/a puede combinarse con la forma superlativa tan + sustantivo (pero no lo usamos con otros tipos de palabras, como tan + adjetivo / adverbio).

Tantísimas fiestas, tantísimos coches, pero, claro, tiene tantísimo dinero...

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b) Unos pocos adjetivos pueden expresar los superlativos mediante un cambio de la palabra: bueno (referido sobre todo a cualidades relacionadas con resultados, rasgos generales, etc.) > óptimo (muy bueno); malo > pésimo (muy malo), grande > máximo (muy grande); pequeño > mínimo (muy pequeño). Estas palabras no se pueden combinar con otras formas de superlativo porque son ya superlativos: no existen combinaciones como bastante óptimo, muy pésimo, extraordinariamente máximo, minimísimo.

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EJERCICIO CINCO

Completa los enunciados siguientes con la palabra más lógica. Hay, claro, varias soluciones posibles, pero intenta practicar los superlativos.

- Si 150 euros la habitación doble te parece caro, no sé qué te va a parecer esta otra de 225 euros.
-
Pues qué me va a parecer: (1).

-
Cariño, es muy tarde, no vamos a llegar; son las tres y media.
-
Ya voy, y no son las tres y media sino las cuatro menos cinco. Tu reloj va mal.
-
¿Las cuatro menos cinco? Oh, no, entonces es (2).

-
Han vuelto a bajar los precios por segunda vez, y ofertas de compra tres y paga uno.
-
Eso es (3). Tenemos que ir ya. Podemos ahorrar mucho dinero...

-
Nos preparó de postre chocolate con salsa agridulce...
-
¡Qué asco! Eso debe de ser (4).

-
He encargado una pizza y en menos de cinco minutos la han traído...
-
¡Caramba, son (5) ! ¿Cómo se llama la compañía?

-
Una vez viajé en Business Class, y los asientos eran increíbles, pero nunca en Executive Class...
-
Pues los asientos deben de ser (6), tienes que llegar muy descansado al destino.

-
Rubio, ojos azules, atlético, bronceado... Como un actor de cine...
-
O sea, (7), ¿no?

-
Unos veinte minutos a pie hasta el metro, luego seis paradas, transbordo, cinco paradas más y una media hora caminando cuesta arriba.
-
Mejor en taxi, porque está (8).

-
¿Me la recomiendas?
-
Sí, por supuesto. Es una película (9), no paras de reír en todo el rato, desde el principio hasta el final.

-
¿Es muy antigua?
-
¡ (10)! Esta moneda es del siglo III.

PARA APRENDER MÁS...

Te ofrecemos algunas opciones. Seguro que hay más. Quizá no has encontrado superlativos para todos los ejercicios... No importa. Si has encontrado una palabra que es útil en estos contextos, es un buen paso. Por ejemplo, si en el ejemplo 1 has escrito Pues qué me va a parecer: un robo, fatal, horrible..., ya has captado el significado de carísimo y así lo van a entender todas las personas. Repasa las anotaciones de algunos de los ejercicios.

- Si 150 euros la habitación doble te parece caro, no sé qué te va a parecer esta otra de 225 euros.
- Pues qué me va a parecer: carísima / carísimo (1).
Puedes usar el superlativo en masculino (como aparece en la primera parte de la frase, referido a las palabras hotel o precio, que se sobrentienden) o en femenino (referido a habitación / otra, más próximas a la respuesta y por eso con una concordancia lógica).

- Cariño, es muy tarde, no vamos a llegar; son las tres y media.
- Ya voy, y no son las tres y media sino las cuatro menos cinco. Tu reloj va mal.
- ¿Las cuatro menos cinco? Oh, no, entonces es tardísimo (2).
Este caso, usamos el superlativo no con un adjetivo sino con un adverbio: funciona igual que con un adjetivo, pero no cambia de género ni de número (porque los adverbios son invariables).

ADVERBIOS

- Han vuelto a bajar los precios por segunda vez, y ofertas de compra tres y paga uno.
-
Eso es baratísimo (3). Tenemos que ir ya. Podemos ahorrar mucho dinero...

- Nos preparó de postre chocolate con salsa agridulce...
-
¡Qué asco! Eso debe de ser malísimo (4).

-
He encargado una pizza y en menos de cinco minutos la han traído...
-
¡Caramba, son rapidísimos (5)! ¿Cómo se llama la compañía?
Repasa el tema de la impersonalidad: cuando no sabemos detalles (o no queremos darlos) sobre el sujeto de una acción, lo podemos expresar con la tercera persona del plural: Llaman por teléfono, ¿lo puedes coger? / Hacen rebajas en Megachop.

EXPRESAR IMPERSONALIDAD

- Una vez viajé en Business Class, y los asientos eran increíbles, pero nunca en Executive Class...
-
Pues los asientos deben de ser comodísimos (6), tienes que llegar muy descansado al destino.

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- Rubio, ojos azules, atlético, bronceado... Como un actor de cine...
-
O sea, guapísimo (7), ¿no?

-
Unos veinte minutos a pie hasta el metro, luego seis paradas, transbordo, cinco paradas más y una media hora
caminando cuesta arriba.
-
Mejor en taxi, porque está lejísimos (8).
Hemos apuntado en la unidad que algunas combinaciones con -ísimo/a podían dar lugar a irregularidades. Esta es una de ellas (que incluimos porque es muy frecuente en español): lejos > lejísimos, con una terminación en -s (que no es una marca de plural).

- ¿Me la recomiendas?
-
Sí, por supuesto. Es una película divertidísima (9), no paras de reír en todo el rato, desde el principio hasta el final.

- ¿Es muy antigua?
-
¡Antiquísima (10)! Esta moneda es del siglo III.
Un poquito difícil: el superlativo de antiguo es antiquísimo, y la concordancia con la palabra moneda. No importa si has fallado; estos ejercicios no son un concurso; el objetivo es aprender. Existen además otros superlativos (antiguos y poco frecuentes) con una formación irregular: la terminación -érrimo/a: pobre > paupérrimo/a; célebre > celebérrimo/a; libre > libérrimo/a... Casi todos ellos tienen también la forma que conoces acabada en -ísimo/a.

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