Hemos explicado el concepto de identidad. En efecto, existen ideas sobre ciertas realidades que todos los seres humanos compartimos y por ello no tenemos dudas para expresar la identidad con el verbo ser: la Tierra es redonda, el cielo es azul, el mango es una fruta tropical...

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Sin embargo, eso no siempre es así. Observa esta fotografía. La primera vez que ves a esta persona la puedes identificar con enunciados como: es una mujer, es blanca, es rubia, es joven... Has construido una identidad para ella y lo has hecho con el verbo ser.

Si la ves de nuevo más tarde, puedes afirmar que está morena (quizá porque ha tomado el sol). Su bronceado no forma parte de su identidad.

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No obstante si la primera vez que ves a esta persona la ves como en la fotografía de la derecha la puedes identificar como: es una mujer, es morena, es rubia, es joven... También ahora has construido una identidad con el verbo ser, pero es distinta de la que tal vez ha construido otra persona o de la que has construido con la fotografía anterior.

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Si la ves de nuevo más tarde, puedes afirmar que está blanca / pálida (quizá porque está enferma). Para ti su color ahora, su palidez, no forma parte de su identidad.

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Para algunas personas esta mujer es blanca, para otras, en cambio, es morena. Son realidades sobre las que la identidad no es compartida por todos los hablantes, pero siempre construyen esa identidad con el verbo ser. Para aquellas informaciones que los hablantes consideran que no forman parte de la identidad, usan el verbo estar.

Crear una identidad como ser blanca (y estar morena) o ser morena (y estar blanca) es, por lo tanto, algo muy normal: las dos opciones son posibles y correctas. Cuando no hay identidades compartidas por todos o por un grupo muy amplio de hablantes (La Tierra es redonda), puede suceder eso: unos hablantes identifican a alguien o algo con unas características; otros, en cambio, identifican a esa misma persona, cosa, hecho... con otras características diferentes y las anteriores se presentan como circunstancias (y usan para ello el verbo estar).

Por esa razón, una persona se puede presentar diciendo:
Soy soltero y otra persona afirmar Estoy soltero, para describir el mismo estado civil. Para algunas personas, alguien es gordo o es calvo y para otros esa misma persona está gordo o está calvo. La razón es que los rasgos que configuran la identidad de alguien o de algo pueden ser diferentes para personas también diferentes: los hablantes no comparten esos rasgos de identidad.

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La percepción de la identidad puede ser algo compartido, pero no alcanzar a todo un conjunto de forma homogénea. Por ejemplo, en un mercado, para conocer el precio de los productos de alimentación frescos, podemos preguntar: ¿A cuánto están los tomates? / ¿A cómo están los calamares?, porque la cantidad asociada con el precio no forma parte de su identidad.

Sin embargo, no usaremos esa fórmula con el verbo
estar en otras tiendas, donde el precio sí forma parte de la identidad: no decimos ¿A cuánto / A cómo están las furgonetas / las lavadoras? Sí usamos el verbo ser para preguntar por el precio final de una cuenta: ¿Cuánto es? Esa misma razón puede explicar un diálogo como el siguiente:

- Oiga, esas sardinas, ¿están frescas?
- Señora, son fresquísimas, recién pescadas.

La persona que pregunta, por desconocimiento o desconfianza, no identifica las sardinas con frescas, y por eso usa el verbo estar. El vendedor, en cambio, usa el verbo ser para expresar identificación, porque conoce el producto o tal vez por interés comercial, como una forma de convencer al cliente.

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La percepción que tenemos de la identidad también puede aparecer modificada cuando esas ideas se refieren al pasado y las expresamos en tiempos del pasado. Explicamos esto más adelante, en esta misma unidad.


EJERCICIO UNO

Relaciona los enunciados de la columna de la izquierda con los más adecuados de la columna de la derecha. Así podrás consolidar las ideas sobre identidad que hemos presentado en este apartado.

Es muy viejo.

a) Conviene pintarlo.

Está muy viejo.

b) Del siglo XVIII, por lo menos.

Es triste.

c) Su equipo ha perdido el partido.

Está triste.

d) La película Bambi.... Lloré todo el rato.

Es muy simpática.

e) Sabe muchos chistes.

Está muy simpática.

f) Seguro que me va a pedir dinero.

Es muy guapo.

g) La chaqueta es preciosa.

Está muy guapo.

h) Ganará el concurso de belleza, ya lo verás.

Está africano.

i) Oye, tú tienes que mejorar tu español, ¿no?

Es africano.

j) De Costa de Marfil.

PARA APRENDER MÁS...

Hasta ahora solo hemos estudiado los valores del verbo ser y por eso debes determinar qué enunciado señala de forma más clara la identidad. No te preocupes si cometes algún error: en los próximos apartados trataremos los usos y significados del verbo estar y podrás revisar este ejercicio de nuevo.

Los enunciados con el verbo
ser se relacionan con la identidad que establecemos para el sujeto. En algunos casos esa relación es muy clara, pero en otros es la información asociada con el verbo estar la que te ayuda a decidir. Así sucede con el primer ejemplo, en el podemos afirmar que el mueble es muy viejo y por eso conviene pintarlo, pero no el mueble está muy viejo porque está del siglo XVIII, de manera que aquí solo la opción con ser es posible.

Fíjate en el último par de enunciados: el origen o la nacionalidad lo expresamos siempre con el verbo
ser, por eso la persona que usa el verbo estar debe repasar sus conocimientos de español.

Es muy viejo. Del siglo XVIII, por lo menos.
Está muy viejo.
Conviene pintarlo.

Es triste.
La película Bambi.... Lloré todo el rato.
Está triste.
Su equipo ha perdido el partido.

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Es muy simpática. Sabe muchos chistes.
Está muy simpática.
Seguro que me va a pedir dinero.

Es muy guapo.
Ganará el concurso de belleza, ya lo verás.
Está muy guapo.
La chaqueta es preciosa.

Está africano.
Oye, tú tienes que mejorar tu español, ¿no?
Es africano.
De Costa de Marfil.


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Hemos apuntado que asociamos la noción de profesión a la identidad. Sin embargo, una persona puede ejercer una profesión y considerar que no forma parte de su identidad. Compara estos ejemplos:

Mi hermano es médico... Yo también [soy médico], pero no aún no he encontrado trabajo... Estoy de repartidor de pizzas para poder pagar un máster sobre enfermedades tropicales.

Expresamos que una profesión no forma parte de la identidad de un individuo con la combinación estar de + profesión.

EJERCICIO DOS

Repasa los usos del verbo ser. Algunos de los siguientes enunciados, pero no todos, se construyen con ese verbo. Si crees que es posible usar el verbo ser y también el verbo estar (con o sin preposición), escribe los dos verbos y justifica tu respuesta.

Juanjo es defensa central, pero como el portero titular se rompió un dedo, ahora (1) portero.

Cuando llegues,
(2) muy importante que preguntes por el encargado.

Ahora
(3) casi de noche, ya iremos mañana.

La manifestación antinuclear (4) en la Plaza de la Estación.

Hay ahí un paraguas, pero no sé de quién
(5). Voy a preguntar...

¿Te encuentras mal?
(6) blanco.

(7) un sello muy antiguo y muy raro... ¿De qué país (8)?

Sí, sí, el lavabo
(9) aquí, pero (10) ocupado.

- ¿ (11) el nuevo jefe?
- Sí...

Bueno, sí, tomo un par de cafés al día, pero
(12) descafeinados.

Sí, esa moto
(13) mía, pero se la vendí a mi vecino.

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El señor Cano (14) mi profesor de dibujo cuando (15) en el instituto.

PARA APRENDER MÁS...

Lee los comentarios a los enunciados, en especial los de los ejemplos en que es posible usar ser o estar. Recuerda, no obstante, que en muchos de esos casos, las posibilidades de elegir se limitan cuando el contexto es más extenso y preciso... Observa que los tres últimos ejercicios exigen tiempos de pasado.

Juanjo es defensa central, pero como el portero titular se rompió un dedo, ahora está de / es (1) portero.
Como has estudiado en la unidad, el hablante que usa estar de expresa que Juanjo no es portero, que juega en esa posición de forma circunstancial. No obstante, otro hablante puede identificarlo como portero con el verbo ser puesto que (con independencia de que sea temporal) en este momento es, ciertamente, el portero del equipo.

Cuando llegues,
es (2) muy importante que preguntes por el encargado.
Cuando valoramos un hecho, únicamente podemos usar el verbo ser.

Ahora
es (3) casi de noche, ya iremos mañana.

La manifestación antinuclear
es / está (4) en la Plaza de la Estación.
El uso de ser señala la existencia de una manifestación (similar a los ejemplos de la unidad: la fiesta es en casa de Rita, la reunión es en la segunda planta). El empleo de estar, en cambio, indica la localización: en estos momentos la manifestación se encuentra en ese lugar y se dirige hacia otro.

Hay ahí un paraguas, pero no sé de quién
es (5). Voy a preguntar...
Una de las formas de expresar la posesión es con el verbo ser: el paraguas es de mi compañero.

¿Te encuentras mal?
Estás (6) blanco.

Es (7) un sello muy antiguo y muy raro... ¿De qué país es (8)?
Con el verbo ser indicamos dos de los rasgos de la identidad del sello y también su origen / procedencia.

Sí, sí, el lavabo
es / está (9) aquí, pero está (10) ocupado.
El ejercicio 9 es similar al 4: con el verbo ser identificamos un lugar con el lavabo (y así lo podemos utilizar en otros contextos, por ejemplo en un taxi: Pare, por favor, es aquí, es justo en la esquina). Con el verbo estar situamos ese lugar.

-
¿Es / Está (11) el nuevo jefe?
- Sí...
Sin más contexto, los significados son muy diferentes. El verbo ser pretende identificar a una persona desconocida, conocer quién es. El verbo estar, en cambio, pregunta por la localización de esa persona, ya conocida (si ha llegado a la oficina, por ejemplo).

Bueno, sí, tomo un par de cafés al día, pero
son (12) descafeinados.

Sí, esa moto
era / fue (13) mía, pero se la vendí a mi vecino.

El señor Cano
era / fue (14) mi profesor de dibujo cuando estaba (15) en el instituto.

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