Como hemos visto en el apartado anterior, algunos adjetivos (no todos) pueden relacionarse con el verbo ser y también con el verbo estar, pero el adjetivo no cambia de significado. El significado de morena es el mismo en La chica es morena / La chica está morena (en el Diccionario de Real Academia de la Lengua: 2. ADJ. Dicho de la piel: En la raza blanca, de color menos claro).

Sucede lo mismo con otros adjetivos:

Mi jefe es muy amable, me gusta mucho trabajar con él.

Mi jefe
está muy amable, no sé qué le pasa. Sospecho que quiere algo de mí.

Como puedes ver, el adjetivo amable tiene el mismo significado en ambos enunciados (según el DRAE, ADJ. Afable, complaciente, afectuoso). Las diferencias de significado entre los dos enunciados (ser amable y estar amable) no proceden del adjetivo sino de su combinación con el verbo ser o con el verbo estar. Esto nos lleva de nuevo a la diferencia de significado fundamental entre ser y estar: ser presenta la cualidad como una característica de la identidad de la persona o de la cosa, mientras que estar la presenta como una característica de las circunstancias.

Mi jefe es muy amable, me gusta mucho trabajar con él.
la amabilidad forma parte de la personalidad del jefe (o por lo menos de la imagen que yo tengo de él)

Mi jefe
está muy amable, no sé qué le pasa. Sospecho que quiere algo de mí.
la amabilidad no necesariamente forma parte de la personalidad de mi jefe (o no de la idea que yo tengo de él),
pero, por alguna circunstancia, mi jefe ha adoptado ese comportamiento

Sucede lo mismo con otros adjetivos:

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El cielo es azul.

El cielo está azul.

En el primer ejemplo (la fotografía de la izquierda) y como hemos dicho en el apartado 22.1.1., usamos el verbo ser para indicar una identidad que todos compartimos. Sin embargo, en el segundo ejemplo, en el que no hay nubes en el cielo y el panorama se muestra muy limpio, podemos usar el verbo estar para indicar que esa es una característica “especial” del cielo que vemos, pero no su identidad.


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Con cierta frecuencia, relacionamos algunos adjetivos con las circunstancias del sujeto, no con su identidad, incluso en casos en que esos adjetivos expresan un rasgo que forma parte del sujeto. Observa los ejemplos:

Luisa está enferma desde hace muchos años. Tiene una enfermedad incurable.
Don Quijote
estaba loco por haber leído demasiados libros de caballerías.

Es habitual tratar estas informaciones (la enfermedad, la locura..., a pesar de que en los ejemplos aparecen asociadas a los sujetos) como circunstancias (con el verbo estar); no como identidad. Si queremos presentarlas como identidad (con el verbo ser), usamos un artículo y, generalmente, un complemento:

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Luisa es una enferma crónica. Le diagnosticaron un síndrome muy extraño hace muchos años.
Don Quijote
era un loco muy divertido.

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