Nada comparte sus valores de negación con otras palabras de esta unidad. Su empleo puede ser como énfasis del enunciado en el que aparece (¡Tengo hambre! Es que no he comido > ¡Tengo hambre! Es que no he comido nada / No me gusta el helado de pistacho > No me gusta nada el helado de pistacho), pero en muchos casos su empleo es obligatorio para completar el significado del verbo. Así sucede con aquellos verbos que necesitan un objeto directo.

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Yo no he visto.

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No he preparado para cenar.

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Yo no he visto nada.

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No he preparado nada para cenar.

Como intensificador negativo de un adjetivo o de un adverbio (generalmente de modo), nada se sitúa después del verbo, pero ese verbo, lógicamente, se debe formular como un enunciado negativo:

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Sí, compré la camisa, pero era nada barata.

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Sí, compré la camisa, pero no era nada barata.

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Me encuentro nada bien.

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No me encuentro nada bien.

Observa que el uso de esta forma de intensificación toma el significado contrario de la información que queremos expresar (la camisa era cara / me encuentro mal). Es una forma de suavizar los contenidos del precio o de la enfermedad. Esta combinación es distinta de la que empleamos con sustantivos no contables (o que usamos como no contables), en que se intensifica la ausencia, la cantidad cero: No queda nada de leche / No tengo nada de sueño.

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Recuerda que la pronunciación de nada es, a menudo y en muchas zonas hispanohablantes, muy relajada (habitual en muchas palabras acabadas en –ada). Por eso puedes escuchar enunciados como Yo no he visto [na] o No he hecho [na] para cenar. Recuerda también que en contextos formales se suele recuperar la pronunciación de todos los sonidos.

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Usamos nada de eso para rechazar un argumento que acaba de decir otra persona para mostrar nuestra disconformidad con esa afirmación:

- Papá, esta noche salgo con unos amigos...
-
Nada de eso, tú no sales hasta acabar los exámenes...

La aparición de nada con otras funciones exige comprender el enunciado completo para entender si realmente se expresa la negación de la acción o la situación / estado, es decir, si es necesario el adverbio no antes del verbo:

No tengo ganas de nada.
Es un corte muy pequeño, una heridita
de nada. (sin importancia)
Es muy generosa. Ayuda a todos y lo hace por nada. (gratuitamente)
Es muy ahorrador y austero: vive con nada. (muy poco)
Hace nada que se ha ido; todavía la puedes alcanzar en la escalera. (poco tiempo)
Se hace en nada: se mete en el microondas dos minutos y ya está. (rápidamente)

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Las formas para expresar negación (en especial el énfasis en la negación) son muy numerosas, y también lo son las expresiones que incluyen la palabra nada, aunque a veces tienen significados muy diferentes, como hemos visto ya en ejemplos anteriores. La mayoría de esas expresiones se usan preferentemente en la lengua hablada.

Así,
nada, nada se puede emplear para cerrar un diálogo (Nada, nada, te vienes a cenar con nosotros y no se hable más del asunto); pues nada suele anunciar el cierre de una conversación, el inicio de la despedida (pues nada, me alegro mucho de verte y a ver si quedamos un día...); también como indicador de cierre de la conversación, (y) nada más, en ocasiones en intercambios en tiendas o similares (- ¿Algo / Nada más? - No, gracias, nada más, solo el café con leche); antes de nada acostumbra a aparecer al inicio de una intervención más o menos extensa, con frecuencia para mostrar modestia en relación con lo que se va a decir o simplemente para captar la atención (antes de nada, quiero disculparme por el retraso... / antes de nada quiero agradecerles su presencia en esta conferencia...); no es por nada (pero) se utiliza normalmente para introducir un contraargumento a lo que ha dicho el interlocutor (Ya, dices que es un problema de software... No es por nada, pero el licenciado en informática soy yo, y creo que es un problema de hardware); para intensificar lo que se va a decir (y causar admiración en el interlocutor) podemos emplear nada más y nada menos (estuve en la Feria del Disco y me hice un selfi nada más y nada menos que con Mandona); para indicar una corrección o destacar / justificar un matiz de lo que se ha dicho, es habitual decir más que nada (En vez de salir a las cinco, podemos salir a las cuatro y media, más que nada porque suele haber mucho tráfico); nada en especial puede ser una forma de responder a alguna fórmula de inicio de conversación (- ¿Qué tal? / ¿Cómo va todo? / ¿Qué me cuentas? - Nada en especial); para nada es una forma de rechazo fuerte y espontánea a lo que ha dicho el interlocutor, generalmente acompañada con otras fórmulas de negación (no, no, para nada, es justamente lo contrario...).

Las expresiones anteriores se inscriben en los intercambios de conversaciones, es decir, guardan relación con lo que dicen o han dicho los interlocutores; las siguientes suelen ser más autónomas, para referirnos a la propia conversación, con independencia de lo que dice la otra persona:

de nada, como complemento de un sustantivo, puede significar “sin importancia” (no es nada grave, un corte de nada), aunque también es la respuesta habitual a gracias; como si nada puede expresar “con facilidad” (corre los 1500 metros en cuatro minutos como si nada); salir / hacerse de la nada indica la evolución o el progreso de algo o alguien; nada más + infinitivo es una perífrasis verbal que significa “inmediatamente después” (Nada más salir empezó a llover)...

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Y muchas otras expresiones: presta atención a las que puedas oír (y leer) en español a partir de ahora (hacer algo para nada, no tener nada mejor que hacer, para el resfriado nada mejor que la miel, no tiene nada que ver con el asunto, etcétera.

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EJERCICIO TRES

En la siguiente noticia faltan algunas palabras que hemos visto en estos apartados. Completa los huecos de forma adecuada, aunque, cuidado, en algunos casos no debes (o no es necesario) incluir palabras.

“Nunca me han puesto una multa”

LA PRIMERA MUJER TAXISTA DE BILBAO SE JUBILA DESPUÉS DE 30 AÑOS

(1) conduce como una experta porque lleva recorridos cientos de miles de kilómetros a bordo de un taxi y conoce la ciudad como la palma de su mano. Se llama Flori Díez y fue la primera mujer taxista de Bilbao. Después de 30 años, ha decidido (2) trabajar más para disfrutar de la vida sin preocupaciones y sin hacer (3).

Riojana de origen, canaria de nacimiento y bilbaína de corazón, Flori lleva toda la vida trabajando. Su primer empleo lo consiguió cuando tenía doce años recién cumplidos, en una peluquería. De lavar cabezas pasó a las lavadoras en la empresa AEG, “Cuando salieron al mercado las primeras máquinas la gente todavía
(4) sabía cómo funcionaban y yo iba de casa en casa a ponerlas en marcha”, explica. Años más tarde, ya criados sus hijos y con su marido repentinamente en el paro, la familia (5) tuvo que buscar nuevas fuentes de ingresos. “ (6) se me había ocurrido ser taxista reconoce, pero un amigo me convenció”. En junio de 1983, Flori y su esposo consiguieron la licencia número 147 y comenzaron a trabajar por turnos.

Su entrada en un colectivo tradicionalmente masculino (7) pasó (8) desapercibida. “Vinieron a entrevistarme los de la prensa y me sacaron en portada”, revela ilusionada. “Cuando entré, la mayoría de taxistas eran mayores y había algunos muy conservadores y no veían (9) bien eso, pero ahora los taxistas son más jóvenes y (10) lo ven normal”. Durante muchos años “ (11) había más que dos mujeres taxistas en todo Bilbao”, puntualiza aunque ahora (12) hay muchas más: solo 16 entre 775 profesionales. Pero ser mujer en un trabajo de hombres (13) ha sido un inconveniente para ella, que aporta serenidad y buen humor a un oficio que puede ser muy estresante.

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“A mi marido (14) le gustaba mucho el taxi -admite-, pero a mí (15), a mí me encanta”. Asegura que (16) disfruta (17) conduciendo, recorriendo la ciudad y hablando con la gente. En treinta años de oficio, afirma que (18) le han puesto una multa, aunque confiesa que (19) ha sido porque (20) haya cometido ninguna infracción, sino porque ha tenido suerte... (21) ha tenido accidentes importantes...

Después de tres décadas, ”un día de junio me harté del calor y decidí que me jubilaba”. A partir de ahora solo
(22) quiero hacer el vago, (23) tener absolutamente (24) que hacer», asegura. “Hasta que no se me caiga la casa encima (25) empezaré a hacer planes”. Entre ellos están viajar por el mundo con su amiga Azucena y, sobre todo, “disfrutar de la vida”.

El Correo, España (TEXTO ADAPTADO)

PARA APRENDER MÁS...

La decisión de incluir o no una forma de negación responde en la mayoría de los casos al sentido general del enunciado. Pero no ocurre así en el ejercicio 21, en el que la frase se inicia con una forma de negación, tampoco, y, como sabes, no colocamos dos formas de negación antes del verbo (excepto algún caso en que se subraya el énfasis: Nunca jamás lo haré, te lo prometo). Observa también el ejercicio 15: la lógica te indica que no puedes incluir una forma de negación; al contrario, necesitas una forma de afirmación porque en esa parte del enunciado no hay verbo.

(1) conduce como una experta porque lleva recorridos cientos de miles de kilómetros a bordo de un taxi y conoce la ciudad como la palma de su mano. Se llama Flori Díez y fue la primera mujer taxista de Bilbao. Después de 30 años, ha decidido no (2) trabajar más para disfrutar de la vida sin preocupaciones y sin hacer nada (3).

Riojana de origen, canaria de nacimiento y bilbaína de corazón, Flori lleva toda la vida trabajando. Su primer empleo lo consiguió cuando tenía doce años recién cumplidos, en una peluquería. De lavar cabezas pasó a las lavadoras en la empresa AEG, “Cuando salieron al mercado las primeras máquinas la gente todavía
no (4) sabía cómo funcionaban y yo iba de casa en casa a ponerlas en marcha”, explica. Años más tarde, ya criados sus hijos y con su marido repentinamente en el paro, la familia (5) tuvo que buscar nuevas fuentes de ingresos. En mi vida / Jamás (6) se me había ocurrido ser taxista reconoce, pero un amigo me convenció”. En junio de 1983, Flori y su esposo consiguieron la licencia número 147 y comenzaron a trabajar por turnos.

Su entrada en un colectivo tradicionalmente masculino no (7) pasó / nada (8) desapercibida. “Vinieron a entrevistarme los de la prensa y me sacaron en portada”, revela ilusionada. “Cuando entré, la mayoría de taxistas eran mayores y había algunos muy conservadores y no veían (nada) (9) bien eso, pero ahora los taxistas son más jóvenes y (10) lo ven normal”. Durante muchos años “no (11) había más que dos mujeres taxistas en todo Bilbao”, puntualiza aunque ahora no / tampoco (12) hay muchas más: solo 16 entre 775 profesionales. Pero ser mujer en un trabajo de hombres no (13) ha sido un inconveniente para ella, que aporta serenidad y buen humor a un oficio que puede ser muy estresante.

“A mi marido
no (14) le gustaba mucho el taxi -admite-, pero a mí (15), a mí me encanta”. Asegura que (16) disfruta (17) conduciendo, recorriendo la ciudad y hablando con la gente. En treinta años de oficio, afirma que nunca / jamás (18) le han puesto una multa, aunque confiesa que no (19) ha sido porque no (20) haya cometido ninguna infracción, sino porque ha tenido suerte... Tampoco / (nunca) (21) ha tenido accidentes importantes...

Después de tres décadas, ”un día de junio me harté del calor y decidí que me jubilaba”. A partir de ahora solo
(22) quiero hacer el vago, no (23) tener absolutamente nada (24) que hacer”, asegura. “Hasta que no se me caiga la casa encima no (25) empezaré a hacer planes”. Entre ellos están viajar por el mundo con su amiga Azucena y, sobre todo, “disfrutar de la vida”.

El Correo, España (TEXTO ADAPTADO)

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EJERCICIO CUATRO

Reescribe o continúa los siguientes enunciados, con todos los cambios necesarios para usar nada o nada de. Presta atención a los casos en que debes incluir el adverbio no. Consulta las soluciones para ver y entender algunas opciones posibles.

La nevera esta vacía. Tenemos que ir al súper hoy mismo.
No hay nada de nada en la nevera. Tenemos que ir al súper hoy mismo.

1. La verdad nos reímos bastante aunque decían que era una película de terror. No pasamos nada de

2. Me lo ha dicho la doctora: mientras dure el embarazo no puedo comer dulces...
O sea que
de caramelos, de chocolate...

3. ¡Las cinco y veinte! Seguro que vendrá, porque María siempre llega tarde.
puntual.

4. Claro que es muy difícil hacerlo, pero en esta vida, con esfuerzo, todo es posible.


5. El camarero fue bastante desagradable, bastante antipático.


6. La 408 es una habitación muy tranquila y silenciosa. No se oye la calle, ni los coches...


7. Está a la vuelta de la esquina, podéis ir caminado... Son menos de cinco minutos a pie.


8. El restaurante tiene algunos platos que están ricos y además los precios son económicos.


9. Luis ha envejecido mucho... Está completamente calvo.


10. Hoy hace muy buen día... No necesitas el abrigo, con una chaqueta ligera es suficiente...

PARA APRENDER MÁS...

Aquí tienes unas propuestas de soluciones (puede haber otras, también correctas) para seguir aprendiendo. Observa que en muchos ejercicios el uso de nada es enfático, pues se puede omitir sin cambios importantes en el significado general de la frase (pero eso no es así en el ejercicio 4). Y observa también que en el ejercicio 6, no incluimos el adverbio no: describimos las características de una habitación y esas características se mantienen en los dos enunciados, existen, y las podemos negar.

1. La verdad nos reímos bastante aunque decían que era una película de terror. No pasamos nada de miedo.

2. Me lo ha dicho la doctora: mientras dure el embarazo no puedo comer dulces...
O sea que
nada de caramelos, nada / ni / (tampoco) de chocolate...

3. ¡Las cinco y veinte! Seguro que vendrá, porque María siempre llega tarde.
No es nada puntual.

4. Claro que es muy difícil hacerlo, pero en esta vida, con esfuerzo, todo es posible.
No hay nada imposible.

5. El camarero fue bastante desagradable, bastante antipático.
No fue nada simpático / amable / cortés.

6. La 408 es una habitación muy tranquila y silenciosa. No se oye la calle, ni los coches...
Es una habitación nada ruidosa / con nada de ruido.

7. Está a la vuelta de la esquina, podéis ir caminado... Son menos de cinco minutos a pie.
No está nada lejos....

8. El restaurante tiene algunos platos que están ricos y además los precios son económicos.
El restaurante no está nada mal y además no es nada caro.

9. Luis ha envejecido mucho... Está completamente calvo.
No tiene nada de pelo.

10. Hoy hace muy buen día... No necesitas el abrigo, con una chaqueta ligera es suficiente...
No hace nada de frío.

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