La preposición a es también la que introduce el objeto directo, pero solo cuando se refiere a personas o animales que conocemos o que presentamos como conocidos (en general, no usamos preposición cuando el objeto directo se refiere a una cosa).
En la imagen de la izquierda, la novia no es aún conocida, no existe todavía, y no incluye la preposición a; la imagen de la derecha, por el contrario, usa la preposición para presentar el objeto directo como conocido: esas mascotas divertidas existen y por eso las buscan.