Ya sabes que es importante conocer los numerales porque siempre se leen o se dicen “con letras”, tanto si están escritos con letras como si se representan con cifras. Además de la lectura de la coma, que representa números decimales, el español tiene otras particularidades para leer (o decir) los números:

A)

Las horas. Podemos leer o decir las horas de formas diferentes, según la situación, aunque siempre usamos el artículo determinado femenino en plural las (excepto para la una, pues decimos esa hora en singular).

Para horas superiores a las 12 de mediodía, no solemos decir, por ejemplo,
las veintiuna y veinte sino las nueve y veinte, ni las diecisiete cuarenta y cinco, sino las seis menos cuarto.

Añadimos la conjunción
y para las fracciones de hora entre un minuto y treinta minutos y el adverbio menos para las fracciones de hora entre 31 y 59 minutos. Como seguramente sabes, usamos y cuarto para la hora más quince minutos, y media para la hora más treinta minutos; menos cuarto (sin la conjunción y) para la hora más cuarenta y cinco minutos o en punto para la hora exacta.

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En cambio, sí usamos los numerales cardinales a partir del doce en comunicaciones formales, como, por ejemplo, las que puedes oír en un aeropuerto. En estos casos no decimos ninguna palabra entre la hora y los minutos:

El vuelo con destino a Sevilla está anunciado a las veinte cero cuatro.
El vuelo procedente de Bilbao aterriza a
las veintidós treinta.


B)

Las fechas. La lectura de fechas representadas solo con números debe incluir la preposición de (no del) para el mes y el año y suele incluir también la lectura del nombre del mes (no el número) y las cuatro cifras del año si solo aparecen dos:

28/03/94 > veintiocho de marzo de mil novecientos noventa y cuatro

También leemos como numerales cardinales (no como ordinales, como sucede en otros idiomas) los siglos, en español expresados normalmente con números romanos (si no estás familiarizado con estos números, en la internet puedes buscar sus equivalencias).

La colocación del numeral es pospuesta, pues identifica. Así, decimos
el siglo veintiuno (XXI) o el siglo tres (III). La lectura de los siglos del diez al uno (antes de Cristo) y del uno al diez (después de Cristo) se puede hacer también con numerales ordinales, también pospuestos, pero en este caso añadimos alguna información:

El siglo cuarto antes de Cristo.
El siglo
sexto de nuestra era.

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